miércoles, 6 de julio de 2011

Encontré al diablo




Cierta moral en ocasiones se enfrenta con el cine. Desde hace años, Oriente se ha convertido en una potencia en las películas de terror y en el thriller. Como muestra sólo hay que recordar la enorme influencia de sagas sobrenaturales como El aro y La maldición, que además fueron imitadas en Estados Unidos. Toca el turno de comentar el caso de Corea del Sur, de donde proviene la película de la cual hablaremos en esta ocasión.   
Encontré al diablo (Akmareul boatda, Corea del Sur, 2010), también conocida como I Saw the Devil, es una película del director coreano Jee-woon Kim, el mismo del filme de terror sobrenatural Dos hermanas (A Tale of Two Sisters).
Estamos ante un thriller que temáticamente guarda mucha semejanza con los proyectos de otro director coreano de gran éxito, Chan-wook Park, conocido por su trilogía dedicada a la venganza: Sympathy for Mr. Vengeance, Señora Venganza y Oldboy. De hecho uno de los actores de Encontré al diablo, el villano, es interpretado por el actor Min-sik Choi, que ya había participado en un papel semejante (el de asesino despiadado) en Señora Venganza y como el “héroe” de Oldboy. De ahí que Encontré al diablo sea algo redundante: nos cuenta los peligros que entraña la venganza, precisamente, en este caso ejecutada por un poderoso agente secreto del gobierno de Corea que quiere destruir al asesino de su novia, muerta brutalmente y que, para mayor desgracia, estaba embarazada. El resultado es una película muy gráfica en la cual el director muestra su solvencia como narrador y su habilidad para filmar la violencia.
El principal hallazgo de la película está en las escenas de acción, a cargo del actor Byung-hun Lee, que impresiona con sus acrobacias y su naturalidad en las escenas de combate. Sin embargo, la película plantea una cuestión de fondo cuya respuesta no le gustará a los espectadores más afectos al humanismo: ¿los asesinos pueden ser perdonados? ¿Es realista el proyecto de la reinserción social de quienes cometen crímenes horrendos?
Y para muestra, nada menos que la publicidad del filme: “Quien lucha con monstruos, acaba convirtiéndose en uno de ellos”, dice el poster en español, por si quedaba alguna duda. Sin embargo, nos parece que la película contradice ese lugar común, como lo deja claramente el desempeño del vengador, el agente secreto Kim Soo-hyeon, quien en ningún momento cede en su intento de cobrarse cara la muerte de su novia, a pesar de que la misma hermana de la muchacha muerte se opone: no tiene sentido lo que haces, le dice. Y el agente contesta: claro que tiene sentido.
Encontré al diablo, entonces, es un alegato a favor de la venganza, al menos en gran parte de su metraje. Pero luego descubrimos que lo anterior no es tan sencillo, porque las cosas se complican, como lo podrá comprobar quien vea esta cinta.
Sin embargo, sin que sea nuestra intención reivindicar la violencia ni nada parecido, sólo llamamos la atención acerca de la forma en que cierto cine es rechazado simplemente porque las ideas que en él se defienden simplemente no son compatibles con la corrección política del momento actual, cuando la pena de muerte es “de derecha” y la reinserción social es “de izquierda”.
En este sentido es de suma importancia el artículo que escribió recientemente el novelista español Javier Marías, “El espantoso futuro del héroe” (El País, 16/07/2011), en el cual adjudica la pérdida de popularidad de las películas de vaqueros al ascenso de una ideología que ve en la violencia algo de entrada reprobable y propio de salvajes.
En este texto, hacemos extensivo lo que dice Marías a propósito del western con lo que ocurre en cintas como Encontré al diablo. Es decir, la ideología armonista que se reivindica en la actualidad choca directamente con la del cine de acción, que si le quitas la venganza simplemente desaparece o queda convertido en drama legal.
Repetimos que no se trata de defender la violencia nada más porque sí, tampoco de pretender que el cine de acción tiene sólo un papel catártico (el espectador se desahoga, nos cuentan, cuando ve a los vengadores hacer justicia a su manera), sino simplemente de tratar de entender el papel que ésta juega en el cine actual.




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