lunes, 23 de septiembre de 2013

Mucha sangre pero poca acción

En Sólo Dios perdona, segunda colaboración entre el actor norteamericano Ryan Gosling y el director danés Nicolas Winding Refn, ambos se encargan de dilapidar el prestigio ganado con Drive, el escape, el estupendo thriller acerca de un misterioso chofer de criminales. Como se recordará, a pesar de su empleo como velocista al servicio de los ladrones de Los Angeles, el osado conductor se enfrentaba con un capo de la mafia, con tal de ayudar a una bonita damisela en apuros.
La película, semejante a un cuento de hadas no apto para seguidores cándidos del cine hiperviolento, sorprendió por el poderío de su personaje central, interpretado por el ya citado Gosling, suerte de antihéroe henchido de romanticismo y una sangre muy fría a prueba de cualquier persecución. Un hombre de convicciones casi inquebrantables aunque ya se sabe cómo funcionan estas cosas: basta que llegue la mujer indicada para que el chofer rompa sus reglas y se meta en toda suerte de problemas, todo perfectamente coreografiado por el danés en cuestión. Inolvidable la pelea en el club nudista, con las mujeres que contemplan la escena del martillo y la bala. Y si el lector no la ha visto, ¿qué espera?
Pues bien: seguramente inspirados por la propuesta de Drive, director e intérprete intentan explorar una vez más las posibilidades del antihéroe con Sólo Dios perdona (Only God Forgives, Francia| Tailandia| EUA| Suecia, 2013). Un aviso para quienes hayan quedado fascinados con Drive: más allá de la participación de parte del mismo equipo no hay ninguna garantía, porque más que intentar enriquecer el cine de acción lo que se pretende aquí es emular el cine de pretensiones artísticas de Alejandro Jodorowsky, a quien está dedicada la película.
Y en efecto, Winding Refn, instalado en la modalidad “Soy fan de don Alejandro” reproduce los celebrados errores de las películas de Jodorowsky, es decir su incoherencia disfrazada de trascendentalismo de referencias asiáticas; de ahí que la película esté ambientada en Tailandia. En cambio, no tiene sus buenas ideas, como lo sabe quien haya visto La montaña sagrada, El Topo y, sobre todo, Santa sangre. Jodorowsky es una suerte de modelo infeccioso, el constructor de un tipo de cine tan atinado como irregular en ocasiones, lo cual se nota en su influjo sobre Sólo Dios perdona. 
La historia tiene lugar en el Bangkok de la actualidad, donde el norteamericano Julian (Gosling) y su hermano Billy (Tom Burke) regentean un local de muay thai, ese tipo de boxeo tailandés que, imagino, los aficionados al cine de artes marciales no tendrán dificultad en reconocer. Sin embargo, el club es un mero parapeto para el tráfico de drogas.
La decadencia de la familia empieza cuando Billy comete un crimen que atrae la atención del muy eficiente y severo policía, el teniente Chang (Vithaya Pansringarm), un hombre que no se anda con juegos y que no cree en esto de la presunción de inocencia: como si fuera el juez Dredd, ajusticia en el acto a los criminales, todo ello con unas ínfulas de asesino justo que castiga a los malos aunque antes se asegura de que los otros sepan que han tenido su oportunidad y la desperdiciaron. Algo así.    
Como es de suponerse, es cuestión de tiempo para que Julian y el teniente Chang se vean las caras en combate singular. (Y aquí vienen los detalles de la trama, así que quienes no quieran conocerlos deben dejar de leer.) Las intenciones están a la vista: desmontar al arrogante Julian, que acaba rendido ante la brutal pedagogía de su contendiente, que le aplica un correctivo ejemplar y, acto seguido, visita un bar con karaoke para celebrar su hazaña. O algo así.
No queremos ser injustos: quien se aburra con SóloDios perdona tal vez sea porque se equivocó de película, aunque el hecho de que te abucheen en un contexto tan pretencioso como el Festival de Cannes (donde se estrenó la cinta) bien puede significar algo.
Hay al menos un personaje interesante, el ya citado Chang. En cuanto a Gosling hace con efectividad el ridículo, lo cual puede ser muy negativo cuando parece que tu personaje lo que busca es redimirse de un ambiente de singular corrupción. Enigmática pero fallida, en Sólo Dios perdona hay demasiada sangre para tan poca acción con algo de significado.

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